CUERPO A CUERPO

Bruno Kampel

 

Sus piernas se abrazaron al temblor de mis vaivenes, y mi sudor  bautizó la piel de gallina de sus senos.
Mi lengua  bailoteó al compás  de su lujuria, y su lascivia  acarició la rigidez de mi deseo.  
A galope de las horas que miraban de reojo el toma y daca,  nos brindamos sin palabras, nos tuvimos sin fronteras, prometimos y juramos, penetramos y salimos, procuramos y encontramos, y encendidos  explotamos.
Desde las bambalinas del nirvana, el amanecer dejó caer  su telón sobre nuestros cuerpos exhaustos,  poniendo punto final a la función de gala de nuestra noche de amor.

               

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