DOLOR DE AUSENCIA Estela Beatriz Martini Revoloteo incesantemente en derredor, busco inexorablemente en mis profundidades mas no presiento ninguna lógica explicación. Me duele esta ausencia. La casa vacía. Extraño implacablemente su clarísima voz, la armoniosa construcción del lenguaje, aquella sinfonía indescriptible y sincera, que aún acucian mis sentidos... Nada hacía presagiar este destino. Verdugo atemporal en el silencio nocturno que privó culminar tu juventud... Rápidamente invoco momentos felices: mis primeros pasos, los primorosos vestiditos hechos con tanto amor, los primeros cumpleaños, el blanco delantal, la mágica ilusión de los "15" y aquel orgullo innato y maternal. Miles de mariposas sutiles, hermosas, adornaron esa adolescencia esquiva. El hombre amado y aquel vestido... ¡fueron tu máximo orgullo!. Pero el destino, ¡tan cruel!, te jugó una mala pasada. Aquella lacerante punzada...brutal, asesina, culminó paralizando el ritmo vívido del reloj... Mi inexpugnable corazón se sobresaltó, la desesperación fue "in crescendo", pero la muerte -terrible y malvada-, sin piedad, tempranamente, de mi lado te alejó... y un coro de ángeles, incesantes y sublimes, te acompañan en los silencios etéreos del más allá. |