Con el color
de la noche
Poema de
Francisco Arias Solís - España
Cascada
de pelo liso
empieza un sauce sin llanto
con el color de la noche
nacida, pero más claro.
La mirada es un susurro
entre negro y castaño
como una aceituna oscura,
como la sombra de un álamo.
La sonrisa, ¡oh!, la sonrisa
es la ventana y el campo
al amanecer que mira
abriéndose muy despacio.
Los pechos, montón de frío
limonar a cada lado
de un arroyo, pleamares
de espuma cantil abajo.
Ecuador, digo cintura,
circunferencio mi brazo,
cerco, estrecho, se desliza
amorosamente mágico,
se abre, curva, desemboca
en doble canto rodado,
donde se detiene, límite
del invierno y el verano.
Sólido hemisferio sur,
carnoso estío en el tacto;
fin de noviembre hacia el norte
macizo, pero más blando.
No
puedo decir la boca
porque aún la estoy besando.
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