Tu
bello cuerpo ondulante
Poema de
Francisco Arias Solís - España
Cuando
contemplo tu rostro y el encanto que te entristece,
mi vida se
rompe como un espejo silencioso,
y el sueño
tiembla en mi alma que se deshace,
que se
diluye como una rosa inadvertida,
como una
rosa inevitable.
Cuando
contemplo tu ligera dulzura errante,
mi vida como
un viento levísimo desfallece
y el amor
solitario tiembla en mi alma que se deshace
como una
rosa lenta y dulce en su interior puro,
que no
salpica la tarde.
Cuando
admiro tu cándida, tu terrible belleza,
tu bello
cuerpo ondulante de animal virgen,
tu seducción
de muerte, de tigre adormecido,
mis deseos
en un aire gimiente de cintura
ascienden tímidos
y anhelantes como cisnes...
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