Presentimiento

Texto de Miguel Angel Franco Ulloa - Per�


 miguel-franco@iname.com


 

 

 

Los dorados rayos del sol tejieron la ma�ana muy temprano. Cuando despert�, Blanca, mi prima, estaba radiante como de costumbre pero no se dign� decirme nada, ella es as�, siempre se hace la ofendida por cualquier cosa, ahora que lo pienso debe ser por nuestra discusi�n de ayer cuando me exasper� y le dije que era una paranoica, creo que her� sus sentimientos.
A media ma�ana reci�n pudimos conversar.

- Cada d�a te pones m�s bonita y eso quiere decir que ya se acerca nuestra hora. - me desconcert� su comentario. Cuando le pregunt� a que se refer�a, me dijo:
- �No te das cuenta como est� cambiado el comportamiento de Jorge?
- �Que tiene de raro?
- La forma como nos mira, por que nos mima tanto, por que se preocupa en tenernos c�modas.
- Tu siempre tan maliciosa.
- Si hace calor nos trae agua fresca, hasta vigila que nuestros alimentos est�n bien balanceados...
- Vamos, �l siempre se preocup� por nuestro bienestar.
- Pero no permite que nadie nos toque, ni siquiera que se nos acerquen.
- Estas as� por vanidosa, como Jorge espant� a todos los moscardones que te rondaban, se te cay� el mundo.
- No, no es eso, estoy segura que en cualquier momento va a venir y nos arrancar� la vida.

Ya no quise seguir hablando, me disgust� su pesimismo.
Escuch� sus pasos, ven�a sin prisa, con s�lo sentir sus pisadas pod�a adivinar su estado de �nimo y hoy estaba contento se acerc� a nosotras y dijo:

- Estas bellezas ya est�n a punto - y con un aspersor nos lanz� una deliciosa y refrescante nube de diminutas part�culas de agua que al reflejar la luz del sol formaban un peque�o arco iris, me inclin� ligeramente y me mov� de un lado a otro mientras �l trataba de mojarme. Blanca se qued� r�gida y recibi� el ba�o sin inmutarse.

Jorge al verla se acerc� y le dijo despacio.

- As� mojada se te ve preciosa.

Dej� el aspersor sobre el pasto, sac� algo de su chaqueta, con una mano me tom� por mi fino y largo cuello, y en una sola maniobra lo cort� limpiamente.
Jorge estaba satisfecho con su cosecha, podr�a obtener un buen precio por sus rosas, eran de muy buena calidad sobre todo las blancas con sus delicados p�talos y sus largos tallos casi sin espinas.