RESURRECTO Bruno Kampel Después de no mirarme en el espejo y antes de vestir un olvido sin arrugas, retiré del pasado un poco del futuro, y lustrándole los días a las noches e implorándole unas horas al verdugo, hice lo menos que podía, y cansándome de tanto esperarme sin respuesta, y levantándome del callejón de mi memoria, y clavando un jazmín en el ojal de la esperanza, salí de mí mismo como pude, gritando como un mudo, rezando como un muerto, bailando como un manco, jurando como un niño, soñando como un loco, callando como un beso, parándome en la esquina de mi vida, estacionando en mis promesas para siempre, cantando con la boca de las venas, dejando al fin de buscarme y encontrarme, perdiéndome como antes en el abismo como un perro, y renaciendo para siempre en mi mañana como un verso.
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