-7-
Te amaré para siempre, dije un día,
te amaré porque existo al amarte,
no vivirte sería igual que matarte
o vagar por una tierra que no es mía.
x
En este amor despliego toda mi porfía,
por esta locura arriaré mi estandarte;
gozaré, sufriré, hasta aprender el arte
de estar entero y ser feliz en la agonía.
Esta sinrazón mía por la que enhiesto
sobre tu duro vientre naufrago y ardo,
es vértigo voraz en el que presto
me deshago de mí como de un dardo.
En tu cuerpo me hundo con tal exceso,
que no sé, en morir, por qué tanto tardo.
-8-
Si me alejaras de ti, en el vacío
errarán tus sueños más profundos;
no habrá ya presencia en este mundo
que pueda llenar el cauce de este río.
De seguro moriré y morirás de frío,
no hallarás hora ni lugar fecundo;
el invierno caerá, presagio inmundo,
y en todo amor encontrarás el mío.
Despojada de mí, luz extinguida,
me buscarás en ti sin alegría alguna,
sabiendo que tu vida no es mi vida.
El sol navegará en cielos sin luna,
besará la soledad tu alma escindida:
partida en dos, la estrella que era una.
-9-
He de arriesgar la floración y la semilla,
lo que tengo, lo que soy, lo que más arde;
me arriesgaré por valiente y por cobarde,
y a la garra cruel brindaré mi otra mejilla.
Caro he de vender esta vela y esta quilla
con que navegué sin humildad y sin alarde;
caro saldrá lo que entregue y lo que guarde,
pues yo no estoy, sino el Amor, en esta orilla.
Por este Amor me juego el reino entero;
a un golpe lo que quise y lo que quiero,
los siglos sin ti, la eternidad que debo.
Cambiar puedo mi espada por su herida,
bajar los cielos, detener la arremetida;
morir despacio, sí, pero morir de vida.
-10-
Cuando te bebo, cómo me bebes;
mientras me ato, cuánto te atas;
al nacer, bien pronto me matas,
al escapar, cuán pronto me tienes.
Vive el uno en el otro, entre las sienes,
estalla el otro en el uno, cual resaca;
presos del furor, nadie nos rescata;
libres por amor, nada nos detiene.
Siempre en el pensamiento, siempre;
a todas horas tus ojos en mis ojos;
cada paso que doy, tu pie lo siente.
Sobran las palabras, son abrojos;
faltan los minutos más ardientes:
hijos del fuego, seremos sus despojos.
-11-
Estás aquí, tan cerca y tan lejos
que resulta absurdo no tocarte,
y es a la vez imposible no extrañarte,
cual si fueras tú misma y tu reflejo.
Te toca mi aliento en los espejos,
te roza mi ensueño en cada parte,
mas no es igual amarte que amarte
pues si una va conmigo, a otra dejo.
Qué mitad me ama y cual se escapa
en esa división que admiro y temo,
en esa dualidad que suelta y ata.
A quién capturo, a qué me entrego,
qué me dará la vida, quién me mata.
Confiesa, ¿eres tú o tú, en este juego?
-12-
De los dos, soy yo quien muere,
y tú quien vivirá inútilmente;
de los dos, soy yo el demente,
tú la sensatez que no se atreve.
Que el oscuro tránsito sea breve
pues a tajo tan profundo y reciente,
no queda sino inclinar la frente
y pedirle a la noche que no espere.
Preso voy de esta libertad sin alas,
libre al fin en esta celda impuesta.
Lo que fui, se queda a mis espaldas,
lo que seré, no tiene ya respuesta.
Mayor esfuerzo no creo ya que valga:
lo que tanto sumé es lo que ahora restas.
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